Eric Clapton – Tears in Heaven

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Hay canciones para llorar, reir, saltar y gritar. Están las que nos hacen pensar, las que nos hacen recordar momentos buenos o malos. Están aquellas que critican lo malo para buscar algo bueno, estàn las que juegan con espejos rotos y otras que quedan en las manos del viento. Para todo hay una canciòn, y muchas veces se puede cantar lo que no podemos hablar.

Tears In Heaven es la canción que compuso Eric Clapton en memoria a su hijo fallecido, llamado Conor, quien murió el 20 de marzo del año 1991, al caer accidentalmente de la ventana del piso 53 de un rascacielos en Manhattan, New York, a la edad de cuatro años. Clapton compuso esta balada 9 meses después, llegando a ser un éxito masivo

El extraordinario musico cuenta así lo sucedido en su ultima autobiografía

Estaba en marzo de 1991, cuando arreglé para verlo en Nueva York, donde Lori (Madre de su hijo y de la que estaba separado, podeis verlos juntos en el funeral en las siguientes fotografías)y su nuevo novio, Silvio, planeaban comprar un apartamento. En la noche del 19, pasé a buscarlo por el apartamento de la calle 57 Este para llevarlo al circo en Long Island. Era la primera vez que salíamos juntos los dos solos, sin un acompañante, y yo estaba nervioso y excitado. Fue una gran salida. El no paró de hablar en toda la noche y estaba feliz de ver a los elefantes. Me di cuenta por primera vez de lo que significaba tener un hijo y ser padre. Me acuerdo de estar diciéndole a Lori, cuando volvimos, que desde ese momento los días que me correspondiera tenerlo, quería cuidarlo sin ayuda de nadie.

A la mañana siguiente me levanté temprano para pasarlos a buscar a Conor y a Lori y llevarlos al zoológico, y después a almorzar a Bice, mi restaurante italiano favorito. A eso de las 11 de la mañana sonó el teléfono. Era Lori. Estaba histérica, gritando que Conor estaba muerto. Pensé: esto es ridículo. ¿Cómo puede estar muerto? Le hice la más tonta de las preguntas: “¿Estás segura?”. Entonces me dijo que se había caído por la ventana. Estaba desencajada. Le dije: “Voy para allá”.

Cuando estaba cerca del edificio, vi a la policía y a las ambulancias en la calle y seguí de largo, sin el coraje para entrar. Finalmente me metí en el edificio, y la policía me hizo algunas preguntas. Tomé el ascensor hasta el departamento, que estaba en el piso 53. Lori estaba fuera de sí y hablando como una loca. A esa altura yo estaba calmado y desapegado. Me había encerrado en mí mismo y me convertí en una de esas personas que se hacen cargo de los demás. Hablando con la policía, supe lo que había pasado sin necesidad de entrar en el cuarto. El living tenía ventanales del piso al techo y podrían haber estado abiertas durante la limpieza. No había rejas porque el edificio era un condominio y escapaba a las regulaciones normales. Esa mañana, el portero había estado limpiando las ventanas y las había dejado abiertas. Conor estaba jugando a las escondidas con su niñera, y mientras Lori se distrajo cuando el portero la advirtió sobre el peligro, él entró corriendo al cuarto y siguió de largo por la ventana. Cayó 49 pisos antes de aterrizar sobre el techo del edificio vecino de cuatro pisos. Lori no estaba en condiciones de ir a la morgue, así que lo tuve que identificar solo. Cualquiera haya sido el daño físico que sufrió en la caída, para cuando le habían devuelto a su cuerpo cierta normalidad, recuerdo haber mirado su hermoso rostro en reposo y pensar: éste no es mi hijo.

El funeral de Conor tuvo lugar en la iglesia de Santa María Magdalena, en Ripley, donde yo crecí, en un frío y desolado día de marzo, poco antes de mi cumpleaños 46. Estaban todos mis viejos amigos, fue un servicio hermoso, pero yo estaba mudo. Miraba el ataúd y no podía hablar. Lo enterramos en una parcela justo al lado de la pared de la iglesia, y cuando el ataúd bajaba su abuela italiana se puso histérica y trató de arrojarse a la tumba. Recuerdo que me impactó, porque no soy dado a expresar emociones. No hago duelos de esa manera.

Después del funeral, cuando la familia de Lori ya se había ido y el pueblo estaba tranquilo y yo, solo con mis pensamientos, encontré una carta que Conor me había escrito desde Milán diciéndome lo mucho que me extrañaba y que quería verme pronto en Nueva York. Había escrito: “Te amo”. Desgarrador como era, lo vi como algo positivo. Tenía miles de cartas de condolencia para leer, escritas desde todas partes del mundo por amigos, extraños y personas como el Príncipe Carlos y los Kennedy. Estaba asombrado. Una de las primeras que abrí era la de Keith Richards. Sólo decía: “Si hay algo que pueda hacer, sólo decirme”. Siempre le estaré agradecido. No voy a negar que a veces perdí la fe, y lo que me salvó la vida fue el amor incondicional y la comprensión de mis amigos y compañeros en Alcohólicos Anónimos(Eric fue adicto a varias drogas y al alcohol). Iba a las reuniones y la gente me rodeaba, me daba compañía, me compraba café y me dejaba hablar de lo que había pasado. Incluso más de una vez me pidieron que fuera el coordinador.

Después de una de esas reuniones, se me acercó una mujer y me dijo: “Usted acaba de quitarme la última excusa que tenía para beber. Siempre me dije que si algo llegara a pasarle a alguno de mis hijos, entonces tendría la justificación para emborracharme. Usted me demostró que eso no es verdad”. De repente, me di cuenta de que quizá había encontrado la forma de convertir esta tragedia en algo positivo. Estaba en la posición de decir: “Si pude atravesar esto y mantenerme sobrio, cualquiera puede”. No había una mejor manera de honrar la memoria de mi hijo.

Clapton escribió la canción junto a Will Jennings y figurò inicialmente en la banda sonora de la película Rush, en 1992, donde ganó tres premios Grammy en 1993. También se incluyó en su apreciado álbum formato acustico lanzado en 1992, Unplugged (la version del video de hoy).

Will Jennings

Jennings reviso la letras como la habian dejado Clapton y su banda en el estudio. No tenían ni idea de que sería un gran éxito en esos momentos. Jennings mencionaria años despues, “Es más, a través de mi mente estaba tan implicado en la sensibilidad del tema que ni siquiera pensè en eso. Soy un apasionado de todas las canciones que escribo, pero esto fue distinto”.

Clapton dejó de interpretarla en 2004, así como la canción “My Father’s Eyes”. A propósito de ello dijo: “Ya no siento tanto la pérdida, que es parte de la realización de esas canciones. Realmente tengo que conectar con los sentimientos que estaban allí cuando las escribí. Mi vida es diferente ahora. Probablemente sólo necesitarè un descanso e introducirlas desde otro punto de vista mas separado al sentimiento”.

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Acerca de jelbas
Despierto e inicio mi rutina diaria de mantenerme vivo concientemente durante las proximas 12 horas de actividad social hasta que tenga que volver a dormir

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